El carnaval es un festejo que en la historia ha pasado por varias etapas. Estas fiestas carnestolendas tienen su origen hace 5.000 años, cuando en Egipto se le rendía culto a Baco, el dios pagano del vino, y a Saturno, el dios de la cosecha y la siembra. Eran eventos donde la celebración representaba comida, licor y libertinaje sexual; básicamente, a eso debe su nombre carnaval: fiesta de la carne.
Estas celebraciones anteceden la cuaresma, que son los 40 días antes de las festividades de Semana Santa, que para los cristianos es fecha de reflexión debido a la muerte y resurrección de Jesús.
En la época romana se continuó con esta costumbre siguiendo los designios del Rey Momo, dios de la burla, la noche y la locura, quien pertenecía al Olimpo y fue expulsado por su continuo desorden.
A Momo se le considera el dios de la rochela y el relajo. A él le encanta disfrazarse y es representado como un arlequín. Actualmente, donde se le puede ver más vigente es en Río de Janeiro, donde en esta fecha y durante los días que duran los carnavales, le entregan las llaves de la ciudad y su espíritu de manera figurativa se apodera de toda la ciudad. En Río está la celebración de carnaval más famoso del mundo.
Carnavales en Venezuela: Origen
En Venezuela también se celebran desde la llegada de los españoles. Durante un tiempo, eran fiestas muy parecidas a las celebraciones en Viena y Roma, pero con el transcurso del tiempo se comenzó a convertir en la fecha del toque de queda.
Esta costumbre fue deformándose hasta llegar al punto donde la gente se escondía en sus casas y cerraban puertas y ventanas, para evitar que los llamados bacantes que andaban por las calles, no los llenaran de barniz, hollín, agua y almagre. No fue hasta el gobierno de Guzmán Blanco donde, por ley, se prohibió el uso de esos materiales con ese fin y se incorporaron a las festividades venezolanas las carrozas, comparsas, disfraces y confetis.
Luego, con la llegada de Pérez Jiménez, se acentuó todo el fervor de estas fiestas y se pusieron de moda las famosas negritas. Estas eran mujeres que ocultaban su identidad con un disfraz que se hacían con una malla negra o un mono entero negro y se tapaban el rostro dejando los orificios de los ojos, nariz y boca. Se pintaban los labios, se colocaban pulseras y collares llamativos, y por encima de la malla ponían su ropa interior.
Los muchachos dejaban en casa a sus novias y salían a las calles donde estaban las negritas. El coger a un galán por el brazo lo convertía en su pareja para bailar toda la noche. Ellas podían besarlos y tocarlos donde quisieran, pero los muchachos no podían tocarlas. Si alguno de ellos se atrevía a tocarlas o se propasaba, las negritas tenían unos palitos que utilizaban para pincharlos.
Las “Negritas” eran casi siempre muchachas recatadas y tímidas que, al disfrazarse, podían realizar cosas que no hacían en su vida cotidiana, como una especie de alter ego. Siempre decían entre juegos y con una voz muy fina y peculiar: “¿A qué no sabes quién soy?”
Las Negritas en el Carnaval Venezolano
Generalmente, las personas con más presupuesto iban a clubes, y los que tenían menos se reunían en las plazas con sus retretas. Sin embargo, llegó un punto donde las niñas de alta alcurnia se empezaron a poner celosas porque los señoritos querían ir a bailar con sus negritas, así que estas jóvenes también comenzaron a disfrazarse y a integrarse a la fiesta fuera de los clubes.
Estos carnavales han dejado historias muy divertidas, como hombres que pensaron que harían una pillería y terminaron enredados con la esposa o novia, y sin duda, los épicos cuentos de negritas que en realidad eran negritos y la sorpresa se la llevaban los muchachos cuando ya era tarde.
Se dice que las negritas provienen de Trinidad y Tobago, donde las mujeres usan ropa vistosa y colorida, y sus carnavales también gozan de gran popularidad.


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